03 Ene Consejos y trucos para mejorar Valorant
A diferencia de otros shooters, Valorant propone un ritmo más pausado y táctico, donde la clave no solo está en disparar bien, sino en entender el mapa, las habilidades de tu agente y el rol que cumples dentro del equipo. Cada personaje tiene un conjunto de poderes que pueden cambiar por completo el desarrollo de una ronda: desde lanzar humos que bloquean la visión hasta detectar enemigos o controlar zonas enteras del mapa.

Para quienes recién comienzan, la recomendación es partir con agentes de habilidades simples como Brimstone o Sova, ideales para aprender sin complicaciones. Ambos ofrecen herramientas intuitivas que ayudan a entender la dinámica del juego y facilitan la coordinación en equipo. A medida que se domina lo básico (rotaciones, puntos de control y uso de habilidades), se puede avanzar a roles más complejos como los Duelistas o Centinelas.

El aprendizaje en Valorant parte desde lo más esencial: conocer los mapas, aprender los ángulos y practicar el posicionamiento del punto de mira. Detalles como el “peek” (asomarse correctamente en un ángulo), mantener una buena economía durante la partida y saber cuándo usar tus habilidades pueden marcar la diferencia entre ganar o perder una ronda. También es importante entender cómo funciona el sistema de rangos, que empareja a jugadores de nivel similar, desde Hierro hasta Radiant, el nivel más alto del competitivo.

Entre los errores más comunes de los nuevos jugadores está querer mejorar demasiado rápido. La clave está en avanzar paso a paso: entender tu rol, dominar uno o dos agentes y practicar en distintos mapas. Una buena forma de progresar es ver partidas profesionales o tutoriales, que permiten analizar estrategias y setups de los mejores jugadores del mundo.

Para mejorar la puntería es fundamental tener horas de práctica y constancia. Encontrando una sensibilidad de mouse cómoda, jugar partidas de Deathmatch y complementar el entrenamiento con plataformas como Aim Lab ayudan a perfeccionar la precisión y el control. Además, conocer las físicas del juego y abrirte correctamente a los ángulos te permitirá ver antes a tus rivales y ganar duelos clave.

El uso inteligente de las habilidades también define a los mejores equipos. Los humos, trampas o cámaras no solo bloquean la visión del rival: bien ejecutados, pueden controlar el ritmo de una ronda o proteger a todo el equipo. Saber cuándo jugar agresivo o cuándo mantener la calma según si estás atacando o defendiendo es parte del pensamiento táctico que separa a los buenos jugadores de los grandes estrategas.

Por último, una lección que todo jugador debe recordar: la paciencia y la comunicación son tan importantes como la puntería. Entender que las derrotas también enseñan, disfrutar del proceso y mantener la cabeza fría incluso en las rankeds más intensas es lo que realmente te hará progresar.








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